| María: | Se me ocurrió algo divertido, Jesús: una especie de adivinanza histórica. Tienes que decir el nombre de un animal muy particular que se convirtió en una obsesión para los europeos que llegaban a Sudamérica en el siglo XVI. Uno de ellos fue el fraile André Thevet, quien junto a otros franceses quería crear una colonia cerca de lo que hoy es Río de Janeiro. En 1555, partieron hacia el Nuevo Mundo. Thevet no duró mucho, ya que enfermó y decidió regresar a Francia. Pero lo que vivió le sirvió para escribir un libro que se convirtió en un gran éxito. Allí describió todo lo que había visto y también la información que consiguió de otros viajeros. Desde las costumbres de los “salvajes” hasta las plantas y animales que vio por primera vez. Una de estas criaturas Thevet la describió así: se parece a “un osito cuya cabeza es casi como la de un bebé”. |
| Jesús: | ¡No sé, María! ¿Estás hablando del oso de antifaz? |
| María: | No, pero es una buena respuesta. |
| Jesús: | ¡Ah, ya sé! ¡Un olinguito! |
| María: | Imposible, Jesús, si a ese animal lo descubrieron en 2013. |
| Jesús: | Claro, estuvo en todas las noticias. |
| María: | En realidad, las ilustraciones del libro de Thevet tampoco te ayudarían, Jesús, porque el fraile le pidió a un artista que hiciera los grabados en base a lo que él le contaba, y éste repitió todos sus errores. Así, el dibujo de este animal parece una criatura peluda con garras y rostro de viejo. |