Se ha esfumado, una vez más, la esperanza de cambio que millones de venezolanos albergaban. A últimas horas del pasado domingo, el Consejo Nacional Electoral, el organismo oficial encargado de supervisar las elecciones, el cual se encuentra bajo completo control del régimen chavista, ofreció la noticia: Nicolás Maduro había ganado, teóricamente, con el 51% de los votos. Su principal rival, el opositor Edmundo González, se habría adjudicado el 44% de las papeletas.
De inmediato surgieron las lógicas protestas por parte de los principales líderes del movimiento opositor. Sobre todo porque, en las últimas semanas, la esperanza de un triunfo holgado se había extendido por todo el territorio nacional. El pasado domingo, las imágenes de miles de personas abarrotando los centros electorales y entonando cánticos a favor de González colmaron las redes sociales. Y es que ninguna de las numerosas empresas encuestadoras que ofrecieron sus pronósticos daban a Nicolás Maduro como ganador. Se preveía una aplastante victoria por parte de González, un candidato que, según los diversos vaticinios, podía obtener hasta un 20% de mayor apoyo electoral en comparación con Maduro.
Aquello, lamentablemente,
Millones de simpatizantes del partido demócrata finalmente pueden respirar aliviados: Joe Biden no tuvo más remedio que rendirse ante la evidencia y retirarse de la contienda presidencial. No fue tarea fácil. Tuvieron que intervenir pesos pesados del partido, tales como Barack Obama y Nancy Pelosi, además de decenas de congresistas, para que el aún presidente de Estados Unidos comprendiera que era necesario echarse a un lado.
El pasado 21 de julio saltó la gran noticia que dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos: Biden anunciaba que tiraba la toalla. La noticia quedó confirmada en un discurso ofrecido tres días más tarde. Sentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el presidente afirmó lo siguiente ante las cámaras: "La defensa de la democracia, que está en juego, es más importante que ostentar cualquier cargo".
Se abre, por tanto, el camino para la actual vicepresidenta, Kamala Harris. De conseguir la victoria el próximo mes de noviembre, Harris se convertiría en la primera presidenta de Estados Unidos. Y también se convertiría en la primera mujer afroamericana, así como en la primera persona con raíces surasiáticas en lograrlo. Todo en uno. No estaría nada mal.
Pero no n
No es un secreto para nadie que el empresario Elon Musk ha demostrado, a lo largo de los últimos años, bastante simpatía por el partido republicano. Y ello se ha apreciado claramente gracias a sus constantes críticas en contra del bando demócrata. Por ejemplo, Musk no ha ahorrado en duros descalificativos contra el movimiento woke, el cual siempre ha estado relacionado con ciertos sectores del partido demócrata. Incluso ha llegado a decir, hace apenas algunos días, que el partido de Kamala Harris está "volviéndose abiertamente antisemita". Y una de las primeras cosas que hizo al comprar Twitter fue restituir las cuentas clausuradas de varios personajes derechistas bastante polémicos, entre ellos Donald Trump. Musk, además, permite que X difunda libremente un sinfín de teorías conspiratorias ligadas a la extrema derecha. Y por si todo esto no fuera suficiente, la buena sintonía que existe entre Musk y algunos prominentes líderes ultraderechistas, tales como Javier Milei y Jair Bolsonaro, despeja cualquier duda sobre sus preferencias políticas.
Pero lo que hasta ahora no había hecho el empresario era apoyar financieramente al entorno del partido republicano. Esa línea no la había cr
Muy probablemente Jennifer López echará la vista atrás, dentro de algunos años, y recordará el 2024 como su particular annus horribilis. Y es que prácticamente todo le ha salido fatal a lo largo de este año. Para empezar, su nuevo disco, lanzado al mercado el pasado mes de febrero y titulado This is me... now, tuvo una acogida muy poco entusiasta por parte de los fans. Tampoco tuvo demasiada repercusión el documental, estrenado poco después, que lleva el nombre de The Greatest Love Story Never Told. En esta cinta, en la que desgrana parte de sus vivencias con su aún actual marido, el actor Ben Affleck, López invirtió varios millones de dólares. Desafortunadamente para ella, el documental ha sido un fracaso comercial. Pero mucho peor le ha ido con la gira musical que debía iniciar este año en los escenarios de Estados Unidos. Al parecer, las ventas de los tickets fueron tan decepcionantes que J.Lo se vio obligada a suspender el tour. Como excusa por la cancelación, la diva notificó, a través de un escueto comunicado, que necesitaba con urgencia pasar más tiempo en compañía de sus seres más queridos.
Lo cual nos lleva a su más que evidente crisis marital. Parece ser que las cosas con
Quizá ha llegado el momento de decretar, tal como cantaba Lenny Kravitz en uno de sus más famosos estribillos, que el "rock and roll is dead". Y es que cada vez son menos las bandas de rock que consiguen llenar un estadio de fútbol. En su lugar, se están erigiendo en ídolos de las nuevas generaciones unos cantantes muy particulares que hacen mover las caderas a todos a su alrededor. Se trata de los reguetoneros, unos artistas que no necesitan lucir demasiados conocimientos musicales para hacer enloquecer a los jóvenes. A través de un ritmo de percusión repetitivo y muy semejante en todas las canciones, estos intérpretes componen temas que hablan principalmente de la ley de la calle, el poder del dinero, la moda, el deseo y el sexo... mucho sexo.
Hay quienes menosprecian este género musical, ya que, según ellos, ni su monótono ritmo ni sus letras (muchas de ellas tildadas de sexistas y homófobas) son dignos de admiración. Incluso algunos hablan de cierto empobrecimiento creativo, en comparación con las composiciones musicales más populares de las décadas pasadas. Pero más allá de las preferencias de cada quien, lo que resulta innegable es el enorme poderío mediático que han alcanzado