Europa todavía está inmersa en una crisis energética tres años después de la invasión de Ucrania
Desde que Rusia invadió Ucrania, Europa ha cambiado considerablemente su panorama energético, superando su dependencia del gas natural ruso mediante fuentes alternativas de energía, especialmente gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos. La generación de energía eólica y solar ha aumentado aproximadamente un 50 % desde 2021, y se está planificando la construcción de nuevas centrales nucleares.
A pesar de estos avances, Europa sigue estando en una situación vulnerable, al producir menos gas natural del que consume. Los precios del gas natural en Europa siguen siendo aproximadamente cuatro veces más altos que en EE. UU.
La transición a las energías renovables todavía necesita de más inversión, para asegurar que haya estabilidad durante períodos de baja generación de energía. Europa también debe enfrentarse a competidores como China y Corea del Sur de cara a la adquisición de GNL.