El mundo se prepara para la amenaza de una guerra comercial
El sábado, el presidente de EE. UU., Donald Trump, firmó órdenes ejecutivas para imponerles aranceles del 25 % a Canadá y México, excepto las importaciones energéticas, que serían gravadas al 10 %, y un 10 % sobre China. Inicialmente estaba previsto que los aranceles entraran en vigor el martes. Sin embargo, después de que Trump hablara con la presidenta de México y el primer ministro de Canadá, los aranceles sobre dichos países fueron aplazados 30 días.
Los aranceles son impuestos tanto sobre las importaciones como sobre las exportaciones, los cuales afectan a los precios y los beneficios de varios sectores. Los aranceles también tienen efectos ocultos sobre ciertos sectores, como la fabricación de aeronaves, que dependen del vidrio y del aluminio. En última instancia, hacen subir el precio de las casas y de los billetes de avión, aunque no estén directamente ligados a los aranceles.
Aunque la Administración Trump asegure que son justos, los aranceles violan las obligaciones de EE. UU. en relación a diversos tratados. Tampoco pueden ser recurridos ante los tribunales. A consecuencia de ello, las empresas y los consumidores son quienes asumen el aumento de los costes. Además, imponer