El dirigente chino Xi va a por sus allegados. ¿Es por la corrupción o por el miedo?
En su continuada campaña anticorrupción, Xi Jinping ha puesto en el punto de mira a oficiales militares de alto rango, incluyendo al almirante Miao Hua, un estrecho aliado de Xi desde los inicios de su carrera política. Oficialmente, Miao, un alto mando militar, fue suspendido por “graves violaciones disciplinarias”, un término comúnmente asociado con la corrupción.
Durante la última década, Xi ha querido modernizar el EPL, convertirlo en una fuerza formidable capaz de competir con EE. UU., y prepararlo para potenciales conflictos con Taiwán. La investigación de Miao, sin embargo, plantea interrogantes sobre la confianza de Xi en sus principales generales y en su lealtad.
La caída de Miao marca un giro importante en la purga que está llevando a cabo el líder chino, y plantea dudas sobre su capacidad para erradicar la corrupción sistémica dentro del Ejército. Los expertos también sugieren que las acciones de Xi reflejan el común dilema al que se enfrentan los autócratas que, tras eliminar a sus rivales, sienten continuamente la necesidad de eliminar supuestos peligros que emergen incluso en su círculo íntimo.