San Valentín no era especialmente romántico
14 February 2024
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Ni tarjetas con frases bonitas, ni flores, ni bombones. En su lugar, el sacrificio anual de un perro y una cabra desencadenaba, entre el 13 y el 15 de febrero, un ritual salvaje, las fiestas Lupercales. En esa celebración, hombres semidesnudos cubiertos de sangre azotaban a mujeres para ‘fomentar su fertilidad’. También se realizaba un sorteo de emparejamiento de desconocidos, que copulaban durante esos días.
La denominación de fiestas Lupercales hace referencia al lobo (lupus, en latín), el animal totémico de la fundación de la ciudad. Durante tres días, los Lupercos –unos jóvenes sacerdotes– vestían máscaras de lobo y pieles de cabra para azotar a las mujeres y copular con ellas. Siglos después, el cristianismo vio con horror estas prácticas, y las autoridades religiosas intentaron domesticar la celebración conmemorando a San Valentín.
Aunque existen varios Valentines que fueron mártires cristianos, fue el Papa Gelasio I, en el