Un planeta entero en pie contra Trump
Fue algo sencillamente emocionante, cautivador, hermoso. Y sobre todo muy inspirador. Centenares de miles de manifestantes (principalmente mujeres) llenaron las calles de Washington el pasado sábado, apenas un día después de la toma de posesión del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Venidas de todas partes del país (incluso de México y Canadá), infinidad de personas, muchas más de las que se reunieron el día anterior ante el Capitolio para apoyar a Trump, se congregaron en la capital para dejar claro al nuevo presidente que tendrá ante sí a una oposición rebelde, unida y combativa. Celebridades como Madonna, Alicia Keys y Michael Moore dieron voz a la indignada multitud. Los mismos mensajes disidentes se pudieron escuchar en otras ciudades de Estados Unidos y del mundo entero. Ciudad de México, Londres, París, Sidney… y la lista es interminable. ¿Quién, que no haya presenciado en persona las multitudinarias marchas globales en contra de la guerra de Vietnam en la era Nixon, puede recordar algo semejante? Yo lo confieso: se me pusieron los pelos de punta al ver aquellas imágenes.
¿Quién nos salvará este 2017?
El sábado pasado hubo celebración en el Castillo Oscuro de la Legión del Mal. Los SuperVillanos, reunidos casi por completo, estuvieron de fiesta hasta muy entrada la noche. Solo se lamentó la ausencia del Gran Super Villano Global. Y eso que la fiesta fue organizada en su honor.
Así es: el pasado sábado se reunieron en la ciudad alemana de Coblenza los principales líderes populistas, xenófobos, anti-inmigración, anti-Unión Europea y anti-Islam del viejo continente. Allí estuvieron presentes el holandés Geert Wilders, el italiano Matteo Salvini, la alemana Frauke Petry, y por supuesto la gran estrella del firmamento europeo: Marine Le Pen. Ante más de dos mil asistentes extasiados y puestos en pie, los caudillos celebraron por todo lo alto la toma de posesión, realizada el día anterior, del muy admirado Donald Trump.
“Ayer, una nueva América. Hoy, Coblenza. Y mañana, una nueva Euro
El Independentismo Catalán presenta sus credenciales ante el Parlamento Europeo
Son perseverantes, incansables, incombustibles. Son más tercos que una mula. Son, sobre todo, absolutamente monotemáticos. No hay día en que no hablen del tema. Pareciera que no existiesen más problemas en el planeta (de hecho piensan que todo problema desaparecerá por arte de magia cuando cumplan su objetivo).
Hablo, por supuesto, de los nacionalistas de todo el mundo. Y en particular de los independentistas catalanes, quizá los más combativos (y pesados) de toda Europa.
Cada primero de enero dicen lo mismo: “Éste es el año de la independencia. ¡Ahora sí!”. Vienen diciéndolo al menos desde el 2012, año en que iniciaron una ofensiva política que perdura hasta nuestros días. El motivo de tan larga campaña fue la de aprovechar el sentimentalismo creado en torno a la conmemoración, el 11 de septiembre del 2014, del tricentenario de la supuesta pérdida de libertades a manos del opreso
Qué bien te veo, Mariano Rajoy
La verdad es que somos muchos los que estamos sorprendidos. Hay que reconocerlo. Sobre todo, estamos sorprendidos aquellos de nosotros que nunca hemos profesado demasiada simpatía hacia la derecha española y en particular hacia Mariano Rajoy. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué han hecho con el Partido Popular? Nos lo están poniendo últimamente muy difícil para continuar criticándolo, sobre todo después de ver lo que está ocurriendo fuera de nuestras fronteras. Tal como reza el viejo proverbio: “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.
Cuando Mariano Rajoy ganó por primera vez allá por el año 2011, la muy abultada victoria le permitió hacerse con la mayoría absoluta en el Congreso. Aquello le llevó a gobernar durante cuatro años como le dio la soberana gana. Ni siquiera se molestó en explicar sus polémicas medidas ante la opinión pública. Recortes sociales, reforma laboral, subidas de impuestos
Un inútil símbolo en busca de inquilinos
Ya nadie duda de que las grandes ciudades del siglo XXI compiten a muerte entre sí. La dura competición lo abarca todo: quién tiene los mejores museos, las tiendas más exclusivas, el mejor equipo de fútbol, quién atrae mayor número de turistas e inversión financiera, o la mejor oferta gastronómica. Y algo que, por supuesto, no puede faltar en esta lucha encarnizada por captar la atención internacional, es la arquitectura.
Las metrópolis más importantes del planeta no pueden dormirse en los laureles y conformarse con su arquitectura histórica. Es necesario contratar a los mejores y más afamados arquitectos del momento para poder ofrecer al público los proyectos más innovadores, más atrevidos, más arriesgados. Quien tenga alguna duda sobre este fenómeno, le recomiendo que se pasee en estos momentos por la City de Londres. El problema, claro está, es que muchas veces se termina metiendo