El secreto finlandés para que los niños sean felices
19 May 2021
Hace unos meses leí esta reflexión en un
ensayo de la escritora estadounidense Rebecca Solnit, titulado ‘El arte de perderse’: “A causa del miedo de sus padres a las cosas espantosas
que podrían ocurrir, los niños
rara vez deambulan, ni siquiera en los lugares más seguros.
En mi caso, ese deambular durante la infancia fue lo que
me hizo desarrollar el sentido de la orientación, la imaginación,
las ganas de explorar y la capacidad de encontrar
el camino de vuelta. Me pregunto cuáles serán las consecuencias de tener a esta generación
bajo arresto domiciliario”. La autora no responde a
esa pregunta, pero es fácil imaginar cómo serán esos niños que
apenas salen a la calle a enfrentarse al mundo:
no se parecerán a los niños finlandeses.
En Finlandia la enseñanza reglada
no empieza hasta los siete años y, hasta esa edad,
lo que hacen los niños es básicamente jugar y, además, al aire libre. Cuando ya empiezan a ir a la escuela,
se fomenta que lo hagan solos, por sus propios medios: el objetivo es, precisamente,
potenciar su autonomía y su independencia.
Esta mentalidad choca con las ideas de aquellos que piensan que esto supone ‘desproteger’ a los niños y que, además,
dejarlos jugar es una