La difícil y arriesgada tarea de neutralizar a la ultraderecha
12 May 2021
Frederic Legrand - COMEO / Shutterstock.com
Muchos analistas políticos, así como historiadores,
suelen afirmar que en tiempos de crisis globales el mundo
suele escorarse más hacia la derecha. Creo que esto
tiene bastante de cierto. E incluso
me parece comprensible: en momentos de incertidumbre, la mayoría de las personas
buscan refugiarse bajo la sombra protectora de líderes fuertes y mesiánicos que
reivindiquen los valores tradicionales del patriotismo, del conservadurismo y de la identidad nacional. Es cierto que en Estados Unidos
ha salido elegido recientemente como presidente un líder progresista, pero eso fue después de que todo el planeta
contuviera el aliento ante la posibilidad, bastante factible, de que Donald Trump
pudiera revalidar su mandato.
Pero en el resto del planeta las cosas
no pintan demasiado bien.
Y no se trata, por supuesto, de que la derecha sea mala per se (porque no lo es). El problema radica en que los líderes conservadores, en tiempos de crisis,
suelen escorarse aún más a la derecha, incluso coqueteando con la ultraderecha,
para así intentar apaciguar los nervios de los ciudadanos y
captar más votos en las elecciones.
Veamos el caso de Francia. El próximo año habrá elecciones presidenciales en aque