Manifestantes en la República Checa y Hungría afirman que sus líderes tienen mucha simpatía por Rusia
Miles de checos salieron a las calles de Praga el lunes para protestar contra el presidente Milos Zeman. El 17 de noviembre marcó el vigesimoquinto aniversario de la Revolución de Terciopelo, que terminó con el régimen comunista en Checoslovaquia.
A medida que el presidente descubría una placa en honor a los estudiantes que participaron en la manifestación de 1989, fue abucheado por la multitud. A los checos les preocupa que el presidente esté tan apegado a Rusia y China. Los manifestantes llevaban pancartas que decían “abajo con Zeman” y “no queremos ser una colonia de Rusia”. Las personas llevaban tarjetas rojas, como las que se usan en el fútbol, mientras que otros tiraron tomates y huevos.
También el lunes, diez mil (10.000) húngaros se manifestaron en Budapest contra el gobierno en una protesta denominada “Día de la indignación pública”. Otras manifestaciones similares tuvieron lugar en al menos otras veinte (20) ciudades húngaras. Los manifestantes exigieron la dimisión del primer ministro, Viktor Orban, acusándolo de emplear a funcionarios corruptos y estar apegado a Rusia. El lunes fue la cuarta vez en los últimos treinta (30) días que la gente se reunió para manifest