¿Puede ponerse límite al gusto por la moda rápida?
La UE está intentando contrarrestar los efectos adversos de lo que se conoce como “moda rápida”. La moda rápida puede definirse como vestimenta barata y de última tendencia, derivada de la cultura de los famosos y fabricada en un tiempo récord. Los consumidores pueden tener acceso rápido a los estilos de última tendencia, y después descartarlos tras haberlos llevado unas pocas veces.
Los efectos dañinos de la moda rápida, como el derrumbe de la fábrica de Rana Plaza, en Bangladesh, y los cada vez mayores vertederos textiles de Chile, Ghana y Nepal, son de sobra conocidos. También está la contaminación del agua provocada por los procesos de fabricación, y la contaminación atmosférica derivada de la quema de las prendas que sobran. Grandes cantidades de prendas usadas y subproductos que hay en los vertederos acaban en el mar.
La UE está creando nuevas directrices para asegurar que toda prend