Los altos mandos de la China prometen “castigos severos” para los alborotadores en la región de Xinjiang
El peor brote
de violencia étnica en años estalló
el pasado domingo entre uigures
y chinos han.
La manifestación
violenta en Urumqi, capital de la provincia occidental de Xinjiang, terminó con 156 muertos
y más de mil (1.000) heridos, según
el departamento de seguridad pública de la región.
Las autoridades chinas han colgado letreros
pidiendo a los alborotadores que se entreguen
y advirtiéndoles que de lo contrario tendrán que enfrentarse a
castigos severos. Li Zhi, secretario del Partido Comunista en Urumqi, dijo que el gobierno aplicará la pena de muerte
a cualquiera
que sea encontrado culpable
de las muertes.
Los letreros, colgados en las paredes,
escritos en chino y en uigur, dicen que todos aquellos que escondan
o protejan
a los “criminales” también serán castigados.
La pena de muerte es común en China, icluso
para crímenes económicos.
Beijing no puede permitirse el lujo de perder
el control de Xinjiang. Su
territorio limita con
Rusia, Mongolia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán,
Afganistán y la India. Xinjiang tiene abundant