La emoción desborda el entierro de Almudena Grandes
8 December 2021
Marlene Vicente / Shutterstock.com
Centenares de personas
guardando luto, sosteniendo libros de Almudena Grandes en sus manos, se congregaron en el cementerio municipal de Madrid el pasado 29 de noviembre para
rendir tributo a la escritora durante su entierro. Incluso el nombre del
camposanto madrileño —
La Almudena— pareció aliarse con la solemnidad de la situación.
Al frente de la comitiva funeraria, rodeado por allegados y lectores anónimos, apenas pudo pronunciar palabra el
viudo de la autora, el poeta y crítico literario Luis García Montero. El
actual director del Instituto Cervantes cerró la ceremonia
depositando en silencio sobre la tumba un ejemplar de
Completamente Viernes, el
poemario que él mismo escribió en 1998 como una apasionada declaración de amor
hacia su esposa. Ese último gesto, de emoción desbordante, fue la
despedida final de Almudena Grandes, una de las firmas más leídas, apreciadas e influyentes de la literatura española contemporánea.
El cielo de Madrid
resplandecía sobre los asistentes al entierro en una soleada mañana de otoño, pero el clima anímico de aquel momento era ‘
como si estuvieran lloviendo piedras’, según lamentó en el cementerio el escritor Juan Cruz, amigo y compañero de Grandes