Crimen en el taller de restauración
1 July 2020
Giménez se puso manos a la obra, aplicando sobre el fresco una capa de pintura que hizo desaparecer completamente el rostro del Cristo. Cabello y corona de espinas dieron paso a una espesa mata de pelo. Y los ojos piadosos del original fueron sustituidos por dos óvalos negros que le daban a la figura aspecto de criatura inhumana. Giménez se fue de vacaciones y, supuestamente, iba a terminar la “restauración” a su vuelta, pero el momento no llegó nunca. Saltó el escándalo y el lugar se llenó de periodistas y curiosos. Se han rodado documentales, se han escrito libros y, al parecer, hasta una tesis doctoral sobre el caso. Para muchos, Giménez es la heroína del pueblo.
La fama alcanzada por el Ecce Homo de Borja —o la extraña figura que ahora lo sustituye— es extraordinaria. Y, sin embargo, este tipo de incidentes no son tan in