Las protestas en Kazajistán impugnan el legado de Nazarbáyev
19 January 2022
V.Baturin / Shutterstock
Un tenso silencio
se ha apoderado de Kazajistán después de que la masiva
oleada de protestas desatada el pasado 2 de enero fuera sofocada con una
dura represión policial y una intervención militar internacional liderada por Rusia. El
aumento del precio del gas encendió esa serie de movilizaciones en las que los kazajos
han dirigido también su descontento contra el régimen que gobernó esta exrepública soviética durante casi tres décadas —
desde su fundación como Estado independiente, tras la desintegración de la URSS—. Los manifestantes
han situado en el centro de la diana al expresidente Nursultán Nazarbáyev, quien
lideró el país de forma autoritaria entre 1990 y 2019, y a quien acusan de
continuar ejerciendo el poder en la sombra.
Azotado por el huracán de las protestas, el actual presidente, Kasim-Yomart Tokáev,
culpó a su predecesor de haber formado una casta de ricos que
siguen dominando amplios ámbitos políticos, económicos y sociales en Kazajistán.
La dureza de sus palabras revela la gravedad de la amenaza a la que
se ha enfrentado Tokáev durante las últimas semanas. El mandatario kazajo
cesó al Gobierno en pleno, destituyó a Nazarbáyev como líder del Consejo de Seguridad naci