Una revuelta en el interior de la Unión Europea
25 November 2020
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En medio de todas las graves dificultades que
agobian a la Unión Europea (pandemia del coronavirus, recesión económica, crisis migratorias), hay dos
dolores de cabeza crónicos que tienen nombre definido: Polonia y Hungría. Estos dos países se han convertido, desde hace ya algunos años, en los "
miembros díscolos" de la Unión. Las derivas claramente autoritarias y antidemocráticas
que lideran Viktor Orbán en Hungría, así como Mateusz Morawiecki en Polonia, representan una evidente
amenaza para los valores defendidos desde Bruselas. Flagrante violación de la separación de poderes,
desprecio hacia los
derechos de los colectivos LGTBI, radicalización ultraconservadora, ataques a la independencia de los
jueces, oposición frontal a la entrada de inmigración... la lista de
hechos y acciones incompatibles con los principios de la Unión Europea no es sólo extensa, sino que además
viene prolongándose durante demasiado tiempo. Ya Francia y Alemania –es decir,
el núcleo duro de la Unión– han
lanzado en diversas ocasiones claras advertencias a Polonia y Hungría acerca de los peligros de
continuar por este camino. Sin embargo, ambos países
han hecho oídos sordos. Tampoco han servido de mucho las