Una oleada represiva agita varios puntos del planeta
27 May 2020
Frederic Legrand - COMEO / Shutterstock.com
Durante los últimos meses, han surgido
incontables voces que afirman convencidas que, cuando
superemos esta crisis,
saldremos reforzados y siendo mejores. No sé muy bien a qué se refieren exactamente con la palabra "mejores", pero en cualquier caso tengo serias dudas al respecto. Es bastante posible que innumerables ciudadanos
aprovechen estas difíciles circunstancias para mejorar su personalidad, pero en cuanto a las sociedades
en su conjunto, y
disculpadme que lo diga, las perspectivas no son excesivamente positivas. Ya estamos observando las primeras señales que
nos pueden llevar a pensar que el futuro
no luce demasiado prometedor. Es evidente que algunos gobiernos, los cuales previamente exhibían un perfil autoritario y represivo, están aprovechando esta
coyuntura para intensificar tales tendencias. La idea
se podría resumir en lo siguiente: "aprovechemos que el mundo está
demasiado ocupado en sus propios problemas, y aceleremos el trabajo sucio".
Los ejemplos abundan
por doquier. Víktor Orbán, el Primer Ministro ultranacionalista de Hungría, ordenó la detención, hace unos días, de dos ciudadanos húngaros. ¿Sus crímenes?
Haber osado criticar, a través de las redes sociales, la
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