Siete siglos confinados y sin hablar: los monjes cartujos de Valencia tienen experiencia en la soledad
1 April 2020
Entre bosques de pinos y
algarrobos, en el corazón de un parque natural de la provincia española de Valencia,
se erige desde el año 1274 la
cartuja de Porta Coeli. En este monasterio se ejercita desde hace siete siglos el arte del confinamiento, la soledad y el silencio. Por eso Porta Coeli es una auténtica
fortaleza frente a la pandemia del coronavirus. Pese al estado de alarma oficial, la vida de los monjes es la misma: “
siguen en su celda, ellos están confinados siempre", explicó la semana pasada el recepcionista del monasterio al
periódico Eldiario.es.
La palabra ‘cartuja’
deriva de la región francesa donde se construyó el primero de los monasterios de esta comunidad religiosa:
el macizo de la Chartreuse, en las
estribaciones de los Alpes, cerca de la ciudad de Grenoble. En aquel
paraje al pie de las montañas fue fundada en 1084 la orden de los cartujos. Lo hizo San Bruno, un
sacerdot