Propiedad Incierta
La herencia
—Una propiedad tan maravillosa y tan dejada,— comenté al albañil cuando subíamos la ladera de la montaña en su coche.— ¡Qué pena! Supongo que el costo de la reforma es demasiado grande para que sus propietarios la lleven a cabo.
—Bueno, no es solo eso…—me respondió el albañil.— El señor Perales “realmente” —y enfatizó esta palabra una segunda vez mirándome— “realmente”, no es el propietario.
Lo miré atónita.
—Pero, ¿no dijo, literalmente, que todo lo que veíamos a nuestro alrededor era suyo?,— le pregunté perpleja.
—Sí, y no…—me respondió.—Es una situación extraña… El abuelo del señor Perales, el que usted vio en la foto, hizo testamento. Él tenía dos hijos varones, así que nombró heredero universal de toda esta propiedad al nieto del primogénito. Antes se hacía así...