Silencios Imborrables
Invitacion
nito / Shutterstock
Después del concierto, Helena y Clara fueron a saludar al organista. Helena estaba un poco nerviosa, pues ella y Ramón no habían hablado desde aquel día en el que él le declaró su amor en su coche. ¡Y ya hacía más de veinte años!
Ramón se sorprendió enormemente de verla allí delante. No se lo esperaba.
—Hola Helena, —dijo brevemente.
—Hola Ramón, —contestó Helena. —Felicidades, ha sido un concierto conmovedor. Oír el órgano de nuevo ha sido maravilloso.
Ramón sonrió.
—Tocar un órgano Cavaillé-Coll es siempre una experiencia muy especial, —le garantizó. —Relacionarte con él te orienta y te inspira a tocar de una determinada forma. Este órgano en concreto no es un instrumento monumental, pero es rico en timbres y en detalles, es dulce pero penetrante a la vez. Se trata de un instrumento de una gran calidad sonora y