Un pato de goma gigante encabeza las manifestaciones en Brasil
Brasil está atravesando una de las peores crisis económicas y políticas de su historia. La presidenta Dilma Rousseff debe afrontar un juicio político en el Congreso y el país ha sido sacudido por un escándalo de corrupción alrededor de Petrobras, la petrolera estatal. Empresarios y políticos han sido enjuiciados en la causa, y el ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sido acusado de lavado de dinero y falsificación.
Millones de personas han salido a las calles para mostrar su insatisfacción. El fin de semana, los brasileros protestaron contra la decisión de Rousseff de nombrar a Lula como Jefe de Gabinete para protegerlo del proceso abierto en su contra. Un pato de goma amarillo inflable de 12 metros de altura fue colocado en el centro económico de San Pablo, sobre la Avenida Paulista, como símbolo de la protesta. El pato tiene escrita en su frente la frase “No voy a pagar el pato”, una expresión que significa pagar injustamente por los errores de otros.