Prestar atención, una lucha contra gigantes
25 January 2023
¿
Sabrían decir cuántas veces al día consultan su teléfono móvil sin que sea necesario hacerlo? ¿Han calculado las horas diarias que pasan
mirando la pantalla sin ningún propósito concreto? Seguramente hayan pensado alguna vez que
desperdiciamos demasiado tiempo pendientes de mensajes, publicaciones o notificaciones sin importancia. Es probable que hayan notado
cómo la capacidad de focalizarse en cualquier tarea se deteriora ante la naturaleza invasiva de las plataformas digitales. Las aplicaciones móviles no solamente nos dificultan la concentración:
nos la roban. Esta es la tesis que defiende Johann Hari en su libro
El valor de la atención,
recién publicado en español.
A medida que se desarrollan las tecnologías digitales, este fenómeno se va haciendo cada vez más sofisticado, pero —desde luego— no es nuevo.
Pensemos, por ejemplo, en la televisión convencional. Su modelo de negocio consiste en
captar el interés del público para ofrecer a los anunciantes un gran volumen de audiencia. En esa lógica comercial, el verdadero producto es el espectador.
Los espectáculos, los concursos o las competiciones deportivas que se emiten son solamente herramientas para obtener atención, que
se ven