La COP29, camino al fracaso
20 November 2024
Aliverdibayli Sadig / Shutterstock
El cambio climático es
una realidad innegable. Los científicos han demostrado empíricamente que la temperatura media del planeta
se ha incrementado progresivamente desde 1880 y que, en las últimas décadas, el ritmo se ha acelerado. Según el servicio europeo Copernicus, “ya es casi seguro que 2024
será el año más caluroso jamás registrado y el primero con más de 1,5°C
por encima de los niveles preindustriales”.
Los veranos se alargan, los caudales de los ríos disminuyen, la desertificación avanza en muchas zonas del planeta. Las
olas de calor y los fenómenos meteorológicos extremos, como
inundaciones, sequías o huracanes, serán cada vez más frecuentes y devastadores. Cada año, miles de personas morirán.
La semana pasada, ACNUR denunció que, de los más de 120 millones de
personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo,
tres cuartas partes viven en países severamente afectados por el cambio climático.
La mitad se encuentra en estados que sufren las consecuencias del calentamiento global, como Etiopía, Haití, Myanmar, Somalia, Sudán y Siria.
Y, sin embargo,
no da la sensación de que los líderes de la comunidad internacional
sean realmente conscientes de la gravedad de la situación. H