Las redes sociales no pueden sustituir al periodismo
21 August 2024
Alejandro_Munoz / Shutterstock.com
Hace 20 años, el mundo
asistió a la eclosión de las redes sociales en internet, un hecho revolucionario, que
cambiaría para siempre nuestra forma de comunicarnos. Plataformas como Facebook y Twitter
dieron voz en el ágora pública a quien hasta entonces no la tenía.
Cualquier ciudadano tenía una ventana abierta
para hacerse oír, sin intermediarios. En los regímenes autoritarios
el disenso empezó a canalizarse a través de las redes sociales. Las grandes movilizaciones de
la llamada Primavera Árabe —en 2011— se organizaron a través de las plataformas digitales, que
sumaban cada día miles de nuevos usuarios. Los políticos, las
empresas, las instituciones y las organizaciones sociales tampoco
perdieron la ocasión de abrir cuentas y perfiles en Facebook, Twitter o Telegram, para comunicarse directamente con el público.
El paso de los años demostró, sin embargo, que las redes sociales tenían
también un lado B. Los algoritmos que muchas de ellas utilizaban para
jerarquizar sus contenidos
abonaron el terreno para la difusión de
noticias falsas y la radicalización política. El resultado fueron sociedades más desinformadas y más polarizadas. Las redes sociales
nunca debieron haber ocupado el l