Tres meses de protestas acorralan cada vez más al régimen iraní
14 December 2022
Gane quien gane la Copa Mundial de fútbol este próximo domingo en Catar, el
campeonato ya ha dejado una fotografía para la historia: la de
los jugadores de la selección de Irán negándose a cantar el himno nacional, en señal de rechazo a la represión ejercida por Teherán contra las manifestaciones antigubernamentales. La imagen
demuestra la valentía de los futbolistas, conscientes de que pueden pagar un alto precio por ello,
como ya ocurrió con la escaladora Elnaz Rekabi —fue detenida por competir sin vestir el velo islámico el pasado mes de octubre, y
su casa familiar fue derruida—. El compromiso político mostrado por estos deportistas es un poderoso símbolo de
la fuerza que ha adquirido la oleada de protestas por la muerte de Mahsa Amini, fallecida bajo custodia policial. Precisamente esta semana
se cumplen tres meses desde que la joven iraní fuese arrestada por la policía de la moral, acusada de
mostrar su cabello en las calles de la capital del país.
Teherán
está siendo incapaz de disolver el masivo movimiento social desatado contra la doctrina ultraconservadora que
impera en Irán desde 1979. Ninguna de las respuestas de la dictadura de los ayatolás
está consiguiendo apaciguar la