Venecia sin venecianos
24 August 2022
Eduardo Frederiksen / Shutterstock.com
Venecia es
uno de los pocos lugares del mundo donde se ha documentado un síndrome asociado a la belleza de la ciudad, un
trastorno psíquico identificado hace unos doscientos años. Cuando el
escritor francés Henri-Marie Beyle —conocido como Stendhal— visitó Florencia en 1817,
sintió mareos mientras contemplaba la basílica de la Santa Cruz. Taquicardia, vértigo o
sudoración son algunos de los síntomas que
pueden desatarse ante la observación de algo extremadamente hermoso:
una afectación denominada síndrome de Stendhal, que asalta a algunos de los
viajeros cuando recorren las calles venecianas,
tal y como han demostrado varias investigaciones neurológicas. Es
comprensible, por lo tanto, que los turistas de todo el mundo
deseen disfrutar de la capital del véneto, pero esa
afluencia masiva ha terminado expulsando a los habitantes del casco histórico.
Entre los atractivos que ofrece Venecia a sus visitantes destacan la plaza de San Marcos, el teatro de La Fenice, la
iglesia de La Salute, el
puente de Rialto, o los célebres canales que
se entrecruzan a lo largo del conjunto monumental. Hay algo, sin embargo, que es
cada vez más difícil encontrar para los turistas, por muchos mapas y guías