Sebastiao Salgado nos sumerge en la pureza de las comunidades amazónicas
26 May 2021
Salty View / Shutterstock.com
Me acuerdo a la perfección de la primera fotografía que vi de Sebatiao Salgado, aunque
no recuerdo exactamente dónde ni cuándo la descubrí. Supongo que
la encontré por casualidad en alguna revista, hace ya más de dos décadas. La imagen, en blanco y negro,
mostraba en la lejanía a cientos de hombres arracimados,
semejantes a hormigas en una colmena, que
horadaban la mina de una montaña en busca de unos pocos gramos de oro. Aquella fotografía, por supuesto, me impactó y
se me quedó grabada en la retina. Y no sólo por su excelente calidad y los fuertes contrastes entre el negro y el blanco,
sino porque la escena plasmada
parecía trasladarme a través del espacio y del tiempo, a épocas de un pasado muy remoto en el que la esclavitud
era algo usual y corriente. Pero lo más estremecedor
era que aquella fotografía captaba un momento muy real del presente: la miseria de los pobres y desesperados