La alianza entre Donald Trump y Elon Musk inaugura una nueva era. Nunca antes hubo una simbiosis semejante. Desde el próximo mes de enero, Trump llevará, otra vez, las riendas de la primera potencia mundial. Y lo hará en coordinación con Musk, quien controla el mayor altavoz mediático que existe. Una combinación tan intensa en esas esferas –política y mediática– es inédita.
“Ha nacido una estrella. Es un tipo increíble”, dijo sobre Musk un exultante Trump durante la noche electoral. El dueño de Tesla, X y SpaceX tiene reservado un puesto de relevancia en el nuevo gabinete. Dirigirá una comisión de “eficiencia gubernamental” y eliminará gastos superfluos, para lo que revisará los organigramas y el rendimiento de los empleados públicos.
Cuando, en 2022, Musk compró Twitter –la actual X–, lo primero que hizo fue despedir a un 80% de la plantilla. No es descabellado pensar que emprenderá una cruzada similar en la Administración federal. Arropado por Trump, Musk va a poder cumplir el sueño ultraliberal de adelgazar a la mínima expresión las estructuras federales. En su punto de mira están las agencias medioambientales, educativas y sanitarias, todo aquello que la derecha considera como un
Atrás, muy atrás, quedaron aquellos años, en los 80 y los 90 del siglo pasado, en los que el líder nicaragüense Daniel Ortega cultivaba la imagen de ‘libertador del pueblo’ frente a la tiranía del dictador Anastasio Somoza. Cada año que se perpetúa en el poder, Ortega no solo emula a Somoza, sino que lo supera en megalomanía y represión. Nicaragua lleva años sojuzgada: no existe la prensa libre y los principales medios de comunicación están controlados por Ortega. Ahora, una nueva ley de telecomunicaciones terminará de asfixiar cualquier intento de libertad de expresión.
La nueva norma encomienda al Telcor –el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos– el control sobre “toda información, generada bajo cualquier modo o forma de expresión, que pueda ser distribuida por cualquier medio electrónico”. Es decir, Nicaragua se consagra como un Estado de hipervigilancia, como lo fueron en su día las más férreas dictaduras comunistas tras la Cortina de Hierro. Se da por descontado que las llamadas telefónicas y los envíos postales ya son monitorizados. Ahora es el turno de silenciar Internet.
La persecución contra los periodistas alcanzó su apogeo en Nicaragua entre 2021 y 2022
El futuro ya está aquí. En los últimos días, dos hechos me han convencido de que no hay que esperar unos años: la inteligencia artificial ya está alterando nuestras vidas. Hace unas semanas, asistí a unas jornadas sobre periodismo digital, y uno de los ponentes hizo sonar por los parlantes dos canciones, una generada por IA y otra compuesta por un ser humano. El conferenciante nos pidió entonces que intentásemos distinguir qué canción era artificial. La mitad de los participantes nos equivocamos. No supimos distinguir la una de la otra.
Mi propia confusión me inquietó. Y esa inquietud fue a más cuando, la semana pasada, leí la noticia de que una radio pública polaca con sede en la ciudad de Cracovia había entrevistado (entre comillas) a Wisława Szymborska. El hecho me llamó la atención, porque tenía la vaga idea de que Szymborska había fallecido hacía tiempo. Cuando le dieron el Premio Nobel de Literatura, en 1996, me interesé por su obra y, desde entonces, su poema Nada sucede dos veces es uno de mis favoritos.
En efecto, la poeta falleció en 2012, a los 88 años; pero la emisora había realizado un experimento con IA para atraer a audiencias más jóvenes. Con permiso de la fundación q
Parece que el mundo está empezando a pedir explicaciones a los que expolian el medio ambiente y destruyen el futuro de todos. En julio de este año comentamos que un ganadero brasileño fue condenado a pagar más de 50 millones de dólares por destruir con sus rebaños parte de la Amazonía. Ahora, en la Patagonia argentina, un acusado en otro caso podría acabar en la cárcel.
Ricardo La Regina es el dueño de un terreno colindante a la reserva natural de Punta Tombo, donde vive una de las mayores colonias de pingüinos Magallanes del mundo. La Regina se enfrenta a cuatro años de cárcel por destrozar al menos 176 nidos con su retroexcavadora en 2021. La matanza fue clara: huevos destrozados, pichones muertos y cientos de ejemplares adultos heridos por una alambrada que les cortaba el paso desde su nido, en tierra, hasta el océano Atlántico, a donde iban a buscar comida.
Como si fuera un latifundista de la edad media, el ganadero pensó que ser dueño de esas tierras le daba derecho sobre la vida de las especies que allí viven. Nada más lejos. La Fiscalía ha reunido todas las pruebas del primer ‘ecocidio’ de Latinoamérica en el que el acusado puede acabar en la cárcel.
El concepto de ‘ecocidio’